No hubo bronca ni reproches. Tampoco malas palabras ni gestos inapropiados. Pero sí un aviso para navegantes, para que sus hombres sean conscientes que no se puede perdonar más si no quieren ver peligrar los títulos de esta temporada. En todo caso, Pep Guardiola quiso trasmitir a sus hombres una imagen de tranquilidad y serenidad, sabedor que la solución a los males que aquejan al equipo están a la vuelta de la esquina. El técnico blaugrana, que se reunió ayer con sus jugadores durante poco más de cinco minutos para analizar el empate del pasado domingo, fue muy didáctico, pero a la vez explícito. “Si seguimos así, no ganaremos nada”, fue la advertencia del técnico para que toda la plantilla se ponga las pilas y asuma que no se puede perdonar más. El equipo juega bien, pero le falta morder, ser más eficaz de cara a puerta, tener el mal llamado ‘instinto asesino’ para rematar a los rivales y no permitirles levantar cuando están prácticamente ‘groggies’, utilizando el símil pugilístico.